
Hoy vi en un programa de televisión una sencilla mascarilla de belleza y no me resistí a compartirla con ustedes. Se trata de macerar dos cambures maduros (o bananas) junto con una cucharada de miel y untarla abundantemente por el cutis y el cuello. La moderadora sugería que se hiciera una vez a la semana, que se dejara unos 45 minutos y luego que la cara se lavara con abundante agua tibia. La probé y la verdad es que deja una sensación de frescura, higiene y salud, que, en líneas generales, son los componentes de la belleza.
Nadie desdeña la sabrosura de un postre de pastelería: una brownie cubierta de helado de mantecado, por ejemplo. Pero las frutas, además de ser excelentes postres, aportan al cuerpo azúcares y proteínas que no son para nada despreciables. Así que, en su próximo mercado, compre frutas. No es preciso que sean exóticas. Las frutas del lugar son como el vino de la casa.
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